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Martes 3 de enero de 2012 / 10:00 a.m.

Al recibir el año nuevo con cifras de accidentes y lesionados de la temporada navideña del año 2011, cuyos niveles superaron las emergencias registradas en el año 2010; el Secretario para Asuntos de Vulnerabilidad, Lic. Jorge Antonio Meléndez, en su calidad de Director General de Protección Civil, Prevención y Mitigación de Desastres, luego de entregar el consolidado de datos a la prensa, en compañía de diferentes titulares de instituciones que forman parte del Sistema Nacional de Protección Civil, expuso algunas valoraciones sobre el resultado y nivel de efectividad del dispositivo de seguridad conocido como Plan Belén 2011.

Esta estrategia interinstitucional, en la que intervino un contingente de casi 40 mil miembros de diferentes instituciones que pertenecen al Sistema Nacional de Protección Civil, se mantuvo activa desde las 8:00 a.m. del 24 de diciembre de 2011, hasta las 8:00 de la noche del 2 de enero 2012.

La cantidad de accidentes registrados en el marco del Plan Belen fue de 606, cuya causa principal fue la excesiva velocidad y la distracción. El factor que probablemente propició este nivel de accidentes es que la celebración de Navidad sucedió durante un fin de semana, lo que presionó a la gente a conducir más rápido.

A partir del 26 de diciembre, aún cuando continuaron presentándose emergencias, se advirtió un descenso significativo en comparación al festejo del 24 y 25.

Otro elemento que aumentó las cifras de emergencias fueron los niños y niñas quemados por pólvora, que aún con el dispositivo y supervisión de puestos de pólvora, era necesario la participación directa de padres o personas responsables; se hizo el llamado, pero hubo poca respuesta por parte de la población adulta. Por tanto, el Sistema Nacional de Protección Civil anunció la medida de proceder a la captura de aquellos padres, cuyos hijos pequeños resultaran quemados con pólvora. Con esta nueva decisión, se experimentó un descenso en el reporte de menores quemados, que incluso algunos registrados no fue porque los niños quemaran pólvora, sino ocasionado por terceros, lo que indica que la quema de pólvora es un hábito tan arraigado en nuestra cultura, que surge la necesidad de nuevos programas y estrategias que erradiquen completamente esta dolorosa costumbre de la quema de pólvora, instalando en el colectivo otro medio de distracción y celebración inofensivos para la familia salvadoreña.

Las instituciones que se involucraron en este plan, fueron: Dirección General de Protección Civil, Prevención y Mitigación de Desastres y su equipo técnico desplegado por todo el territorio nacional; Cuerpo de Bomberos de El Salvador; Medicina Legal; Instituto Toxicológico; Unidad Médica Antidoping del Viceministerio de Transporte Terrestre; Ministerio de Medio Ambiente;  Cruz Roja Salvadoreña; Comandos de Salvamento; Cruz Verde Salvadoreña; Policía Nacional Civil (PNC); Fuerza Armada; Comisiones Departamentales de Protección Civil; Compañía de Alumbrado Eléctrico de San Salvador; Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA); Ministerio de Salud, Instituto Salvadoreño del Seguro Social; Municipalidades y el Cuerpo de Agentes Metropolitanos de San Salvador. Para que disminuyamos significativamente los accidentes y terminemos con el índice de niños quemados, es necesario que se incorporen a este proceso de prevención de accidentes todos los sectores sociales y la población en general.